Volaba caminando por las calles de tu mano, después de tanto soñar, después de tanto llorar, siempre estuve ahí siempre buscando que lo supieras, que cada noche era yo la mano que recorría las cobijas para taparte del frío aún sin estar ahí, pero ya no importaba nada que no fueras tu.
Cada instante se grababa, los brillos del sol que se perdían en tus cabellos, íbamos juntos, justo en el momento que mas me recordaba a nosotros, ese instante en el que el cielo se viste poco a poco de ocaso, el cielo azul celeste se mezcla en los últimos instantes de sol, el cielo cambia de uno a otro y a otro color pero nuestro momento es ese en el que cuando el sol acaricia el este el cielo es rosa y azul, ahí estamos tu y yo, en los cirros y en los cúmulos que forman crepúsculos rectos en un cielo de dos colores, para después ver del cielo surgir puntitos blancos y resplandecientes que parecen una sonrisa de lo misterioso, todo esto justo cuando el sol se muere, después del tu y el yo, el fin del nosotros.
Hoy no era así, ibas de mi mano, de tu mano andaba yo y Caminábamos. <<Viví para este momento>> Me susurraba mientras caminabas concentrada en no se que pero feliz, nos miramos y nos sonreimos, sin besarnos nos besamos, sin un solo soplido nos dimos aliento, sentí tu mano tanto en la mía que no podía pensar en mas.
Todo así perfecto, como algo perpetuo, un lindo para siempre. Sentí un jalón de pronto, tu cara no sonreía y dejaste de mirarme, seguida por mi también mire, alguien había arrebatado tu bolso, reaccione muy rápido, sentí en mi mano el espasmo de tu sorpresa y justo después de ese mientras mi mano se abría y comenzaba a correr, tu mano se aferro un poco, gire un poco mi cabeza sin dejar de mirarte, tus ojos decían no vallas pero te Sonreí, como diciendo puedo manejarlo. -Ve a casa, te alcanzo en un momento-
Solté tu mano, mi sonrisa se borro a un gesto frío y confiado, corrí...
Perdoname por no volver, por soltar tu mano. Cuando alcance al ladrón alguien mas con una bala arrebato mi vida, una bala me atravesó el pecho, no morí al instante. Todo se volvía rojo, no sentí dolor, ni miedo, solo tristeza, en un momento pensé en todas esas lágrimas que llevarían mi nombre, cerré los ojos y simplemente morí, sin ultimas palabras, sin grito de dolor.
Cuando todo se oscurecía entre hilos rojos de sangre y manchas negras de muerte, todo se volvió silencio, no sentí mas mi cuerpo, ni el corazón, no sentí mas tu olor y no pude moverme, vi a los asaltantes correr, creo que les reconocí, varias personas se juntaron a mi alrededor y llego una ambulancia, en una gran farsa recibí primeros auxilios, esos paramedicos y su heroísmo, cerrarron mis ojos y empecé a salir de mi cuerpo muerto, me taparon y subieron a la ambulancia. La gente se dispersó, mi sangre se lavo y cuando en el mundo no había pasado nada, en mi, lo había pasado todo,
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